Conocer las multas habituales en moto es la mejor forma de no llevarte sustos. La ley se aplica igual a un coche que a una moto, pero los motoristas tenemos algunos puntos calientes propios: el casco, los retrovisores, el escape, los carriles compartidos y la documentación. Una sanción tonta puede costar 200 euros y restarte 4 puntos del carnet en menos de cinco minutos. La buena noticia es que casi todas son evitables con dos minutos de revisión antes de salir y con unas cuantas costumbres de conducción. Te cuento cuáles son las que más se repiten en España y cómo esquivarlas.

Por qué las multas en moto son tan frecuentes

La DGT clasifica las infracciones en tres niveles. Las leves llegan hasta 100 euros y normalmente no quitan puntos. Las graves suelen costar 200 euros y muchas implican retirada de puntos. Las muy graves parten de 500 euros y casi siempre conllevan pérdida de puntos. La mayor parte de las multas que sufre un motorista están en el tramo de graves, que es donde se concentran los descuidos del uso cotidiano.

A esto se suma que la moto deja muy poca tolerancia visual al agente. Un retrovisor sin homologación, un faro fundido o un escape demasiado ruidoso son cosas que se ven y se oyen al primer vistazo. Y desde 2023 las inspecciones sorpresa de la DGT en carretera se hacen también con motos. Si quieres reducir el riesgo en el uso cotidiano, te puede orientar la guía sobre cómo circular en moto por ciudad sin multas, donde se cubren las situaciones más típicas.

Exceso de velocidad: la multa número uno

El exceso de velocidad es, con diferencia, la sanción más común en moto. La estructura general de la DGT en 2026 va de 100 a 600 euros y de 0 a 6 puntos, según cuánto te pases del límite y la categoría de la vía. Como referencia rápida, la sanción más leve por exceso pequeño en vía rápida son los 100 euros sin retirada de puntos, mientras que los excesos muy grandes suben a 600 euros con la pérdida máxima de 6 puntos.

Para evitarlas conviene tener claro un par de cosas:

  • En vía urbana el límite general es 50 km/h, salvo señalización específica que lo reduce a 30 o 20 km/h en muchos cascos urbanos.
  • En carretera convencional el límite para motos es 90 km/h, salvo señalización en contra.
  • En autopista y autovía el límite general es 120 km/h, salvo restricciones puntuales.
  • Los radares fijos están señalizados, los móviles no. Hay además radares de tramo, de semáforo y de retención.

Un detalle a tener presente. Cuando se circula por una vía en obras o por travesías de pueblo, los límites pueden caer bruscamente, a 50 e incluso a 30 km/h, y los radares móviles suelen estar precisamente en esos cambios de tramo. Mantener el ojo en la señalización vertical es mucho más eficaz que confiar en la memoria de la ruta.

Para entender mejor cómo te pueden controlar la velocidad, vale la pena conocer los distintos tipos de radares de la DGT y la diferencia entre cada uno. Saber dónde miden te quita un margen importante de error.

Casco, móvil y elementos básicos de seguridad

Aquí hay tres clásicos que todo motorista debería tener mecanizados. Son sanciones de las que no hay margen de discusión:

  • No llevar casco o llevarlo mal abrochado. Sanción de 200 euros y retirada de 4 puntos. Aplica también si el casco está desabrochado o lo llevas colgando del brazo.
  • Uso del teléfono móvil mientras se conduce. Sanción de 200 euros y retirada de 6 puntos si se sostiene con la mano. Aplica aunque estés parado en un semáforo o en un atasco.
  • Saltarse un semáforo en rojo o un stop. Sanción de 200 euros y retirada de 4 puntos.

Hay un cuarto clásico que a veces se olvida: los retrovisores. Llevarlos rotos, sin homologar o solo uno cuando el modelo exige dos puede ser sancionado. La cuantía depende de la interpretación del agente, pero entra dentro del catálogo de defectos visibles que paran las inspecciones de carretera. Lo mismo con la placa de matrícula doblada, sucia o iluminada de manera inadecuada.

A esta lista se suma el control de los niveles de ruido del escape, que cada vez se vigila más en zonas urbanas y en travesías sensibles. Llevar un escape sin homologación o con la pieza de reducción quitada se sanciona con multas que rondan los 200 euros y que pueden encadenarse con otra por reforma sin legalizar.

Una costumbre útil es revisar antes de salir el casco, los espejos, las luces, los intermitentes y la matrícula. Treinta segundos. Si todo está como debe, la mayor parte de las sanciones de revisión visual desaparecen.

Documentación, ITV y seguro

Las sanciones administrativas son menos espectaculares pero igual de habituales. Las tres más comunes son:

  • ITV caducada. No es una falta menor. Si ruedas con la inspección caducada, la moto puede ser inmovilizada y la multa habitual ronda los 200 euros. Si te paran y la ITV está vencida, vas a tener que llevarla al taller para inspeccionarla antes de seguir circulando.
  • Seguro obligatorio vencido. Aquí el importe escala mucho, ya que el seguro de moto es obligatorio por ley. Las sanciones administrativas pueden ir de 600 a 3.000 euros según las circunstancias y el tiempo descubierto. Es una de las multas más caras del catálogo.
  • No llevar la documentación. Permiso de circulación, tarjeta ITV, permiso de conducir y comprobante del seguro. Si no los tienes encima cuando te los piden, la multa habitual es de 10 euros (sí, leve), pero el inconveniente y la posible inmovilización justifican llevarlos siempre.

La forma fácil de no caer en estas tres es marcar las fechas de ITV y de renovación del seguro en el calendario del móvil con varias semanas de antelación. La ITV nueva se puede pasar un mes antes del vencimiento sin perder validez.

Alcohol, drogas y conducción imprudente

Aquí ya no hablamos de despistes. Estas son las multas que pueden retirarte el carnet directamente y, en algunos casos, derivar en delito penal.

La tasa máxima de alcohol permitida es de 0,25 mg/l de aire espirado para conductores generales y de 0,15 mg/l para profesionales y conductores noveles, equivalentes a 0,5 g/l y 0,3 g/l en sangre respectivamente. Cualquier valor por encima del primer tramo se sanciona con 500 a 1.000 euros y entre 4 y 6 puntos. Si la tasa es muy alta o se repite la infracción, deja de ser sanción administrativa para pasar al ámbito penal.

El consumo de drogas tiene tolerancia cero. Una sola muestra positiva implica 1.000 euros de multa y 6 puntos del carnet, sin franja intermedia.

La conducción negligente, temeraria o haciendo caballitos se sanciona con importes que pueden llegar a los 500 euros y la pérdida de hasta 6 puntos. Lo mismo aplica a competir de hecho en vía abierta o circular en zigzag entre vehículos a velocidades fuera de cualquier criterio razonable.

Buenas prácticas para no acumular sanciones

La realidad es que la mayor parte de las multas se evitan con tres hábitos sencillos:

  • Revisión rápida pre-marcha. Casco bien abrochado, retrovisores en su sitio, luces funcionando, matrícula visible, documentación encima. Treinta segundos.
  • Conducción defensiva. Anticiparse al tráfico, respetar el límite de la vía, dejar margen al vehículo de delante y usar siempre el intermitente. Lo que para un coche es elegancia, para una moto es seguridad.
  • Mantenimiento al día. ITV en plazo, seguro renovado, neumáticos en condiciones y frenos respondiendo. Una moto bien cuidada es una moto que pasa cualquier control en carretera sin sobresaltos.

Si pese a todo te has llevado alguna multa con retirada de puntos, lo importante es no acumular. Hay cursos oficiales para recuperarlos sin tener que esperar al plazo natural. Si te interesa, te puede ayudar la guía sobre cómo recuperar puntos del carnet paso a paso. Conocer las multas habituales en moto y aplicar la rutina pre-marcha es la mejor inversión que puede hacer un motorista, porque ahorra dinero, puntos y, sobre todo, problemas.

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